00:00 horas del día 12 de mayo de
2012, mejor llamado ya día 13, la puerta del Sol de Madrid, atestada de gente,
muere en silencio por la búsqueda de un grito, un grito mudo. A semejanza del de
Munch, las bocas, abiertas, pero sin voz, sin fuerza. Gritan en silencio por
unas mejoras, gritan en silencio por un futuro que buscan, gritan no por
comodidad, sino por obligación. Un grito ahogado por la búsqueda de justicia y
libertad. El mismo grito que manifiestan los moribundos, gritos de
desesperanza, gritos de furia, gritos mudos ante la sordera del mundo.
No podemos negar, siendo ineptos
y mostrando la estulticia propia con ello, que necesitamos cambios, cambios fuertes,
más poderosos y virulentos que los económicos que tenemos. Necesitamos un
cambio social y con él, el moral y humano. No podemos dejar de lado, al pasar
por la calle, la impresión que supondría ver un desahucio, de ver un banco
cerrado, de ver otro salvado mientras sus clientes no son admitidos por
sectarismos y falta de capitales: La caridad con los bancos, no se reflejan con
la de con el pueblo. Un pueblo libre y ansioso de justicia, pueblo capaz de
gritar en silencio por un fin mayor que el simple negocio económico, un pueblo
unido que mira el futuro negro y en vez de callar gritando, grita callando en
medio de una plaza. Cierto es que no es justificable las pintadas y vandalismos
varios contra la estatua ecuestre de Carlos III, reproducción de la original de Pacual de Mena. Esa estatua es un
testigo férreo del tiempo donde se han mostrado muchos altercados durante su
vida y su preconcepción espacial, esa estatua, indicador de la historia, ha
quedado ultrajada.
Pero dejando la defensa de seres
inertes y faltos de sensibilidad y cordura a la vez que raciocinio, debemos
retomar una idea clara: necesitamos cambios. La verdad es que el pueblo,
contradice algunas medidas tomadas con razón {necesitamos recortes, incluso de
sueldos, pensiones y paro} pero las medidas son tachadas, por mí mismo, así que
yo acarreo las consecuencias de mi testimonio, de sectarias y fariseas. No
todos han pasado por la criba con la misma facilidad. Son aquellos que de modo
paternalista nos gobiernan y rigen, los que fomentan sus riquezas y gustos
sociales. A modo de absolutistas de la Francia decimoctavica, inmersos en el rococó
onírico de sus privilegios, hunden el pueblo y sofocan el alivio de las masas en
pro de su beneficio y su gusto. La riqueza se reduce para los que aportan y se
mantiene para los que ganan, los ricos más ricos y los pobres, más pobres. Pero
esto se nos ha ido de las manos, Robin Hood ha muerto y no vendrá a defender a
los que cada día luchan por llevarse a la boca algo de comida obtenida con
dignidad. Ya no serán salvados del error quienes se ven obligados a la estafa o
al robo por el hambre propio o por el de sus hijos, que mirando a los
progenitores con ojos lacrimosos ruegan la lucha por un futuro mejor, por un
mañana cercano alegre y sin asfixia económica. El pueblo ruge en dolor ya no
sólo por sus bolsillos, que cada día se vacían o quedan olvidados y extraviados
en las casas que algún día unos bancos alentaron a comprar y hoy mismo
expropian por demoras de pagos de una mísera cantidad de 1000 euros. Seguridad
es una palabra robada por el tiempo, una palabra prostituida y borrada de
nuestro presente. No hay nada seguro ahora.
Unos mueren de hambre y otros
mueren de pena viendo como se va hundiendo en la miseria la familia, la empresa
y todo aquello catalogable en un pasado de sólido. Y en estos momentos de
inestabilidad, en todos los sentidos, ascienden los sentimientos ideológicos y
los conflictos sociales por liderar urnas, periódicos y alzarse con la bandera
del “tengo la razón” o el “yo os salvaré”, introduciéndose en los mundos del
populismo y la demagogia. Si los teóricos políticos levantasen la cabeza…
volverían a acostarse ante tanta violencia insana que llena cada día la prensa
y las bocas infectas de todos cuantos hacen caso a semejante barbarie y sarta
de mentiras enfrascadas. Pero lamentablemente, continua así, continua sangrando
el oportunismo y la desgracia y se abre un túnel negro y más oscuro donde el
futuro, ya ni se percibe siquiera borroso. Se abre el mundo al totalitarismo,
al sofoco político y a la represión que un día pone de manifiesto la ignorancia
de un pueblo que abre las puertas a la mentira y al engaño. Que griten cuanto
quieran en silencio, yo los apoyo, pero que jamás se dejen llevar por las
infectas ideologías de ninguno de los dos extremos y abran esas puertas,
selladas con el monopolio político a la verdadera libertad, la libertad humana.
Cambiemos el mundo, pero siendo conscientes de lo que hacemos y sin tomar
rumbos precipitados. Sometamos a corazón y razón lo propuesto y alcemos la bandera
de la libertad, de una libertad pacífica, en silencio, por un mundo mejor, por
un futuro claro, por el mundo deseado en el que podemos decir que ya vivimos,
pues cada boca abierta en silencio, abre el camino a la conciencia de yo, a la
conciencia del ser oculto en los adentros para dar paso a una nueva era, la era
de la libertad y de la humanidad.
Hagamos caso al silencio, no
sofoquemos el grito larrístico y hagamos caso a esos fígaros que en su alma
poseen una amargura romántica y buscan una solución al mundo. Dirijamos la
vista a los horizontes ocultos que hasta ahora tachamos de sectarios o
moralistas y dejemos las llaves del mundo al alma humano. Cojamos el palo de la
humanidad y levantemos el mundo: sólo necesitamos un punto de apoyo. Busquémoslo.
Néstor Sánchez, @rotsenzehcnas
Néstor Sánchez, @rotsenzehcnas

