14 de abril de 2012

La crisis de la soberanía divina






2012 es un año difícil para todos los españoles. El paro sigue creciendo y aumentando y a esto se le añaden unas reformas fuertes y duras que no ayudan al ánimo, aunque cierto es que son necesarias y hasta que el tiempo no demuestre lo contrario, es fiable. Pero como sabemos, no sólo estamos inmersos en una crisis económica, sino en algo más fuerte y profundo capaz de acabar con las alegrías del mundo. Estamos hundidos. Somos vulnerables al paso de los días y el tiempo continuamente nos va arrancando ánimos y deseos; adiós ilusiones.

A esto se le suma lo mismo de siempre, aguantar blasfemias sociales y herejías del sentido común con movimientos y masas influenciadas e influentes, que ya actuaron en la primera huelga general del año maya del fin del mundo. Esperemos que sea así, por lo menos descansaremos de tanta demagogia y suciedad de juego y sobre todo, dejaremos de sufrir.

Pero comentarios suicidas en boca de un antisuicidio y defensor de la vida natural y su curso, aparte, si 2012 se caracteriza por algo es por la enorme crisis que esta sufriendo nuestra Corona. Hace ya tiempo que no se hablaban de semejantes escándalos. Si mal no recuerdo la última vez que oí hablar "mal" de algo acontecido con la sangre azul, fue con la separación de la infanta Elena. Pero ha comenzado mal el año, a rastras del carro de la corrupción económica dentro del seno real. Al principio, observando la actuación de Rey y Príncipe, así como de toda la institución, podíamos pensar y así lo hice yo, que los problemas acaecidos provenían de manos de familiares políticos de sus altezas y majestades; pero no.

Hace unos días escuchamos la noticia dramática del accidente que tuviera el nieto de don Juan Carlos, Felipe y llegamos a desconcertarnos cuando descubrimos que el niño de tan sólo 12 años estaba acompañado de su padre, y bajo su consentimiento cuando se le escapó el disparo: "Estaba aprendiendo a cazar". Curioso paralelismo con lo que sucedía a la par, durante la semana, en Botsuana: Su Majestad don Juan Carlos I, estaba de caza también, pero éste no fallaba. El rey se ha divertido mucho durante el safari arrebatando la vida a varios animales, entre ellos, un elefante inerte cuya trompa retorcida y aplastada por su peso sobre el tronco de un árbol, y su ojo derecho invitando a entrar al más allá, mostraba una foto en la que también aparecía el rey. Pobre elefante, de paquidermo pasó a "salmonete" trofeo tras una dura práctica de caza. ¿A la caza de qué? Pues de animales, porque en un país como aquél, donde la gente muere de hambre sólo los animales viven dignamente; aunque si el país estaba mal, mejor haberlos matado antes, así no sufrirían más en este mundo: ¡Preciosa caridad!

Y ahora bien, lo peor no ha llegado hasta hoy mismo; 14 de abril. Una vez más, hemos visto cómo el "pueblo" se manifiesta interesadamente con la petición de una tercera república para España, mientras que la Primera institución, sufre cada día más y más ataques internos... Y a esto se le suma el estado de salud de son Juan Carlos, que ha debido de ser intervenido por problemas en la cadera durante su viaje a África: desde aquí, mi más sentidos ánimos, porque lo amable no quita lo cortés; que se mejore.

Mas se observa cómo la Realeza está en decadencia (no la institución como tal, sino la familia). Quizá sea éste el momento de mirar más allá del presente y acercar el momento de cambiar la corona de cabeza: sería buen momento para una sucesión en tanto en cuanto que los únicos que se salvan de esa enorme crisis son los Príncipes de Asturias, que siguen mostrando cada día su cortesía y su fuerza a pesar de todos los misiles que apuntan a su familia. Pero el problema es el riesgo; tal y como estamos, envueltos en corrupción, posibles delitos contra la protección del menor y el asesinato de animales inocentes por mera diversión, así como el delicado estado de salud de la Cabeza de Estado; unido al malestar socio económico así como moral, a las enormes y necesarias presiones políticas y al juego sucio por parte de algunos partidos políticos o entidades choriceras que intentan mover las masas a su favor, en pro de una república nueva con miras a conseguir el poder (pues esa sería la única manera de hacerlo y de implantar su dictadura de la vergüenza)....Disculpen, he perdido ya la frase. Pongamos punto muerto. Lo que sucede es que en este momento convulso, una sucesión sería muy complicada y arriesgada pues supondría un desarraigo de las bases sólidas de un monarca, queramos que no, curado de espanto, en favor de uno novato (que no deficiente o incompetente). Supondría la falta de seguridad y estabilidad en tanto en cuanto que la novedad necesita de mucho tiempo para tomar raíces y más en un momento en el que hay inestabilidad y desconfianza en la Monarquía (influida en parte por esos grupos que más políticos deberían llamarse ineptos o desarrapados, provocadores, exaltadores y demagogos..... bueno basta de calificativos, que no acabamos).

Pero eso no significa que la realidad se imponga por sí sola y que se necesita una nueva cara, se necesita purgar y renovar el ambiente; Don Juan Carlos ha sido un grandísimo rey y luchó bastante en plena transición: gracias a él estamos aquí ahora escribiendo y leyendo esto, de lo contrario, la censura lo había borrado y yo estaría en problemas. Pero la transición quedó lejos y hay que implantar una nueva etapa a la que hay que dar paso a futuras generaciones y nuevos rostros prometedores. Porque si no se hace, volveremos a una nueva transición, pero a un sistema de gobierno alienado por individuos románticos e instintivos que haciendo caso a teorías absurdas, proclaman la res publica a los cuatro vientos y a las tres franjas. Eso fue bonito mientras duró, pero ya se acabó, ya no existe el Franquismo ni la guerra, gracias a Dios. Pero existe algo más peligroso, el movimiento de masas ingenuas que engañan bien por desconocimiento o bien porque dominan sus pasiones y juegan con sus sentimientos para reforzar el cuerpo de la voluntad general; o voluntad de los que quieren ascender al poder; y si esto sucediere, que Dios nos coja confesados porque los más peligrosos autoritarismos se dan desde dentro, desde el poder. Al principio cuentan con el apoyo del pueblo y después lo machacan hasta hacerlo añicos. Recemos para que esto no suceda.

Néstor.

@rotsenzehcnas

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