La sombra del ciprés es
alargada
Editorial: Austral
Género: existencialista
Argumento:
Pedro
es un huérfano enviado a Ávila a estudiar. Acogido en la casa de su maestro, el
señor Lesmes, entabla amistad con Alfredo, un niño de salud débil al que su
madre también dejó con el maestro para poder fugarse con su amante. El maestro
va instruyendo a sus dos alumnos tanto en las distintas materias como en el
modo de concebir la vida, ofreciéndoles como modelo a seguir el conformarse con
poco y no aspirar a grandes metas porque al final pierdes las cosas y sufres
por ello. Aunque al principio Pedro no es muy consciente de lo que ello
implica, ocurre un hecho que marcará su vida y hará que caiga en esa
mentalidad, lo que le lleva a vivir una vida como marinero alejada de la gente,
sin entablar relaciones con nadie, hasta el momento en el que, por una
casualidad, encuentra a Jane, mujer que le enseña a querer la vida e implicarse
con las cosas a pesar de las tragedias que le puedan acontecer.
Crítica:
Las
novelas de Miguel Delibes son fácilmente legibles para cualquiera, escritas con
una prosa rica y clara que te atrapa junto al argumento. En esta historia narrada
con total naturalidad, Delibes cuenta las cosas de forma sencilla yendo más
allá de los hechos que ocurren, haciendo un recorrido a través de la vida de
una persona, desde niño hasta adulto. El lector acompaña a Pedro desde niño y
transcurre junta a él las distintas vivencias que le ocurren y que le provocan,
planteando interesantes reflexiones sobre un tema de vital importancia: el modo
de ver la vida.
Uno
de estos momentos importantes es en el que por primera vez el niño comienza a
preguntarse cosas más allá de los hechos que observa, el momento en el que
comienza a ser adulto, con lo que surge el deseo de que las cosas, como una
amistad, no sean efímeras y duren para siempre.
En
esta historia también aparecen ciertas reflexiones personales a cerca de la
Guerra Civil española, momento que Delibes vivió en primera persona, lo que
lleva a preguntarse si realmente hubo un vencedor y un vencido en dicha
contienda y si realmente mereció la pena el conflicto.
En
definitiva y pese a que tal vez os resulte un libro un tanto pesado (aunque si
alguien lo lee con gusto por ver lo que puede descubrir no le resultará como
tal), os animo a leerlo y que hagáis un juicio personal sobre la crítica que
plantea el escritor a cerca de entender la vida desde la perspectiva del ideal
estoico de la ataraxia, es decir, si merece la pena implicarse con las cosas y
con la gente o es mejor autoanestesiarse para no sentir nada y alcanzar la
imperturbabilidad para no sufrir.
Miguel Solana Ramírez

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