Carmen Sotillo, que así es como se llama la mujer, nos abre las puertas a su vida y en especial a su matrimonio ofreciendo una crítica a sucesos cotidianos entre la pareja, sean íntimos, sean públicos. Durante veintisiete capítulos de mono-diálogo podemos apreciar mediante una ruptura del orden cronológico, con idas y venidas, la sucesión de multitud de sucesos combinados (técnica del contrapunto) que implican la participación no sólo de los personajes principales (Carmen y Mario) sino de otro tanto ingente número de tantos otros como Encarna (cuñada viuda de Mario), Valen (amiga de Carmen) y Paco ("amante" de Carmen en vida de Mario), entre muchos más.
Estos sucesos albergan infinidad de momentos concretos seguidos de una crítica de Carmen hacia Mario y su comportamiento. De hecho, es ese reproche el que narra de laguna forma el suceso. Podemos destacar aquí la queja por parte de Carmen ante la indecisión de su marido, la falta de consideración a su propia mujer (que se muestra tanto en la falta de cariño cotidiano, como ayuda así como en el rechazo supuso que Mario se diese la vuelta en la cama la noche de bodas o en la necesidad insatisfecha y no resuelta de un seiscientos) como la crítica alos valores morales y la ideología de Mario (detracta tanto el socialismo de Mario como el espíritu educativo y caritativo, además de intelectual).
Al mismo tiempo, durante el desarrollo de la magistral intervención de Carmen, se echa en falta el testimonio de Mario, quien está muerto. Pero podemos apreciar, en cambio, allá por los últimos capítulos la descripción de varios libros escritos por él. Aquí, Mario se desahoga de menor forma que Carmen describiendo unos protagonistas que sufren por la falta de consideración de su esposa o por la falta de reconocimiento de su amor por los demás). La ignorancia de Carmen sobre el significado de la trama de los libros nos muestra cómo Menchu (Carmen) no conoce bastante bien a su marido, de hecho lo afirma Esther, una amiga de Carmen que adora en buen sentido a Mario.
Pero no sólo podemos encauzar nuestro pensamiento sobre un matrimonio débil por esto, sino también por el mero hecho, descrito por Carmen en su diálogo, de que ella sólo se casó con Mario por pena al pensar qué sería de él sin ella, viéndole mal vestido y desordenado. "Eso no es amor, es compasión" decía la suegra de Mario.
Y sobre este matrimonio inestable, donde a parte de la ausencia de amor, es destacable el continuo rencor y reproche de Carmen, reflejamos una dualidad de pensamientos y valores; unos más conservadores, arcaicos y moralistas por parte de Carmen (debida a una educación con autoridad) y una más progresista y socialista por parte de Mario (debida al intelectualismo y a la educación por el saber): en resumen, una antítesis de un matrimonio inestable enmarcado en un periodo difícil para una España todavía falta de valores y desarrollo fuerte en comparación al resto de Europa.
Y es en Cinco Horas con Mario donde nos encontramos una ventana abierta a un mundo pasado detallado al dedillo por la visión experimental de una mujer que se hace llamar infeliz e incomprendida frente a un hombre intelectual indeciso y entregado a todo el mundo menos a su entorno privado. Por ello es posible el desarrollo de una profundización costumbrista de la primera mitad del siglo XX que se ve apoyada en cuanto al contenido narrado por un narrador externo, por una apertura a situaciones cotidianas dramáticas como es la presión dentro de un velatorio y en cuanto a la estructura, por un escritor sublime que mantiene el hilo conductor de la novela sin provocar tedio y mediante la reinterpretación, flujos y reflujos de ideas y un dominio excepcional de la lengua llevando un diálogo de 5 horas y 27 capítulos al lector de forma que resulte natural y de a pie. De aquí, damos gracias a Miguel Delibes por dejarnos una de las mejores obras de la literatura contemporánea.
Y desde aquí todas mis felicitaciones a Natalia Millán por su dramatización de la reciente adaptación teatral de esta obra, la cual voy a ir a ver en breve y a Lola Herrera, su predecesora.
Néstor

No hay comentarios:
Publicar un comentario